Y las rodillas hicieron crash (Nueva web)

domingo, 17 de mayo de 2009

De mis muros y otras neuras

La cuesta de Pimiango
es particular

si la subo me canso
como en las demás.

Arrastrate
y vuelvete a arrastrar
que ya llega el del mazo
a dejarte sin trotar.

H, I, J, K,
L, M, N, A
que si tu no me subes
otro loco subirá

Bajadita, caminillo
para, para,
que te pillo.
A estirar, a estirar,
o un calambre
te va a dar.


Había prometido que no lo iba a volver a hacer, que no volvería a torturar a los despistados que se asomaran por aquí, usando una canción con la letra trastocada, pero se ve que no tengo palabra, aunque al menos puedo alegar en mi defensa que puesto que estoy muerto, o parafraseando al poeta con su frase más célebre "no siento las piernas", no se debería ser demasiado exigente conmigo.

El caso es que antes de entrar en detalles sobre mi muerte tenía pendiente hacer un breve resumen de la última semana en la que como hecho más relevente acaeció la participación de las chicas de mi casa en la "carrera de la desigualdad y a favor de la discriminación", la autodenominada Carrera de la Mujer.

El domingo pasado nos levantamos los cuatro y a pesar de los nubarrones y algunas gotas que empezaban a caer, pusimos rumbo al Retiro. Al llegar a Atocha y sin posibilidad de pérdida, seguimos a la gran marea azul que subía por Alfonso XII en busca del chip. Tras recoger unos globos para los niños, los chips para ellas y encontrarnos con mi cuñada, sobrino y cuñado nos dirigimos a la salida a ritmo de la histérica del micrófono que intentaba "relajar" a las participantes con gritos del estilo a "¡solo quedan veinte minutos! ¡os quiero a todas en la línea de salida YA!".

Al fin dieron la salida y por supuesto no había forma de correr, ni siquiera de andar, o al menos a lo que yo llamo andar, ya que el ritmo que se llevaba era el típico que se usa para pasear en una calle llena de escaparates. Un montón de minutos después conseguimos traspasar la alfombrilla de salida pero seguiamos sin poder correr ya que la mayor parte se entretenía saludando a quien había dado la salida, que no era otra que la esposa del hijo de su padre... bueno, sí ya se que la etiqueta exige que la nombre de otra manera, utilizando ciertos títulos y por supuesto tratándola de usted aunque a mí pueda tratarme de tú, pero es que si hago algo así, no me quedaría más remedio que acabar tarareando "la marsellesa" y soltar de vez en cuando un "¡vive la guillotine!", y quien sabe que tal se lo tomarían en la Zarzuela.

Al salir del Retiro empezamos a trotar algo y así marchamos hasta llegar a Alfonso XII, a ratos andando y a ratos trotando. Cuando comenzaba la cuesta, cogí a mi hija de la mano y la piqué para que se la subiera corriendo sin parar, por lo que nos separamos unos metros del resto de la familia que prefirieron abordar con algo más de calma la subida. Al poco de llegar a la estatua del ángel caído, cuando ya la cuesta suavizaba y se convertía en un falso llano, dejamos el trote y seguimos unos metros andando para que cogiera un poco de aire. Unos metros más atrás, medio ocultos entre la masa azul que cubría la calle marchaba el resto de la familia, que se acercaba a nosotros cuando Marta me pedía caminar un poco y se volvían a alejar cuando volvíamos otra vez a trotar. Y así llegamos hasta el final donde para mi sorpresa nos encontramos con que lo único que les daban era una botella de agua ¿ni una pieza de fruta? ¿ni una barrita de cereales?, en fin, mejor no comento nada sobre la organización de esta carrera porque es lo mejor que puedo hacer. Medio minuto después nos reunimos con el resto de la familia y huimos de allí antes de que hiciera su aparición el Busta.

Después de la carrera me tomé unos días de descanso forzoso, como siempre la dichosa falta de tiempo, y tras una breve salida de 5 kilómetros el martes, el jueves empaquetamos el coche y nos fuimos a pasar el puente a Asturias. Allí me había preparado una rutilla siguiendo parte de la senda costera desde Bustio, con alguna que otra cuesta, como pudimos comprobar el viernes cuando nos fuimos los cuatro a recorrer una parte andando. El recorrido es muy agradable para todos los sentidos, pasando por un bosquecillo que al principio es de robles, mezclado con encinas, sí es cierto, encinas en Asturias, y luego es sustituido por el intruso eucalipto.

El sábado me levanté prontito por la mañana y salí de casa con más miedo que otra cosa, pues después de ver las cuestas que me esperaban, sobre el papel había algunas de un 12%, que a mí me parecían completamente verticales, no tenía nada claro que pudiera terminar los 14 kilómetros sin recurrir a la opción de andar.



Los dos primeros kilómetros eran favorables, de cara al esfuerzo, aunque las piernas se resentían por tener que ir frenando para no bajar rodando la cuesta del Cantu, y es que la pendiente de este camino, unido a los pedruscos que aparecen clavados por toda su extensión lo hacían bastante incómodo de bajar... "sí tú quejate ahora que estás bajando que cuando vuelvas por aquí vas a tener que subirlo".

Una vez en Bustio, todavía fresco, me dirigí al comienzo de la senda costera, una pequeña explanada que sirve de aparcamiento, situada entre la vía del FEVE y la carretera nacional; tras pasar bajo esta última giré hacia la izquierda abandonando el carril que se dirige hacia el puerto de Bustio, situado al final de la ría. Ya desde aquí el camino empieza a subir, al principio muy suave, pero a unos 500 m. desde el comienzo de la senda costera, aproximadamente mi tercer kilómetro, empiezan ya las primeras rampas importantes, que van aumentando su pendiente durante 1 kilómetro y medio hasta llegar casi a Pimiango. Por este tramo ya no sabía si el tiempo se había detenido porque el gesto de correr lo hacía a cámara ultralenta, todo lo que concernía a mí se había ralentizado y así pude ver como un par de babosas me adelantaron con facilidad mientras charlaban entre ellas.
Dejando Pimiango a la izquierda tomé un camino hacia el otro sentido y durante un kilómetro recuperé ligeramente el fuelle aunque la pendiente me había dejado ya muy tocado. Un poco más adelante, y tras pasar junto a un grupo de vacas que soltaron varias carcajadas al verme pasar, llegué hasta un mirador desde el que se podía contemplar el mar, y justo en ese punto comenzaba una bajada vertiginosa en forma de serpiente que se enroscaba una y otra vez haciendo que mi paso no fuera muy rápido por miedo a salirme del camino.
La senda seguía internandose por el bosque subiendo y bajando sin parar por un paisaje que en otras circunstancias hubiera podido disfrutar mucho más. Al pasar junto a las ruinas del Monasterio de Tina, al camino le crecieron unos escalones que conducían en un descenso aún más vertiginoso hasta un puentecillo. Al otro lado del puente el camino subía por una pendiente similar aunque en este caso no había escalones. Mientras me arrastraba por esta pendiente me iban entrando unas tentaciones irresistibles de colgarme de la barandilla y subir apoyandome en ella, pero por un amor propio mal entendido continué haciendo como si corriera aunque la realidad es que iba más despacio que si fuera andando.
Al fin la cuesta terminó y un breve llano me condujo hasta la carretera que va desde Pimiango a la cueva del Pindal. Allí, y tras una breve duda, el cansancio que tenía hizo que me desorientara completamente a pesar que era evidente que tenía que coger la carretera hacia la izquierda, continué por la pista asfaltada, otra vez cuesta arriba, aunque casi me pareció poca cosa, después de la cuesta que acababa de escalar. Al fin coroné justo a la altura de un mirador que hay en una zona bastante despejada y un poco más adelante entraba en Pimiango.
En el pueblo la idea era girar hacia la izquierda para buscar la senda por la que había subido desde Bustio, pero si yo tengo una oportunidad de perderme seguro que lo haré, así que como no podía ser de otra manera me metí por otra calle desdeñando la correcta. Tras un breve rodeo, encontré el camino correcto y un rato después estaba sobre el camino de vuelta a casa, aunque ahora, y al menos durante dos kilómetros era favorable.
Después de un descenso bastante rápido llegué a Bustio y me encaminé al Cantu, algo más de un kilómetro de subida con algunos tramos que se acercaban al 9% de pendiente, vamos otro muro más donde volver a estrellarme, por suerte esta ya era la última cuesta y a duras penas conseguí terminar la ruta. Al final 14 kilómetros en algo más de una hora y media, a 6'40'' de media aunque hubo varios kilómetros que fuí incapaz de moverme a menos de 8'. Lo que no tengo muy claro es en qué punto del recorrido fallecí, más que nada para llevarme un ramo de flores como recuerdo.

Supongo que si al final resucito, no se si al tercer día o al tercer mes, tendré que volver a intentar este recorrido, pero de momento pasará mucho tiempo hasta que me vuelva a plantear correr por esas cuestas, eso sí tengo que volver para hacerlo andando y disfrutar completamente del paisaje porque sin duda merece la pena, aunque la opinión de un muerto no sea muy fiable.

Y el domingo que viene la carrera popular del Club Amigos en el parque Polvoranca, un 10k bastante llano que me lo había planteado como un buen momento para intentar bajar de los 52', pero que ahora estoy pensando en tomarmelo un poco más tranquilo, tal vez comenzar media hora antes de la carrera trotando otros 5k y enlazando luego con la carrera en plan relajado para que al final resulte otra tirada larga, con vistas sobre todo a la media de Leganés. A lo largo de esta semana decidiré.

Por cierto, si alguien conoce algún líquido para conservar a los muertos que me lo diga, porque con estos calores creo que voy a empezar a oler a podrido en muy poco tiempo.

Estadísticas del 6 de Mayo:

  • Distancia (metros): 6350
  • Tiempo total: 33' 54''
  • Ritmo (min/km): 5' 21''

Estadísticas del 9 de Mayo:

  • Distancia (metros): 7600
  • Tiempo total: 40' 21''
  • Ritmo (min/km): 5' 19''
Estadísticas del 12 de Mayo:

  • Distancia (metros): 5050
  • Tiempo total: 25' 36''
  • Ritmo (min/km): 5' 05''

Estadísticas del 16 de Mayo:

  • Distancia (metros): 14010
  • Tiempo total: 1h 33' 24''
  • Ritmo (min/km): 6' 40''

viernes, 8 de mayo de 2009

My name is Rosa Parks

Hace 54 años, en 1955, en un estado del sur de USA una persona fue encarcelada por negarse a ceder su asiento a otra persona, tal como estipulaban las leyes de segregación racial. Esta persona infringió la ley y por ello fue condenada, pero su acción marcó oficialmente el comienzo de la lucha por la derogación de esas leyes.

54 años después, y en nombre de unas supuestas medidas para ayudar a ciertos "colectivos" se practica otra especie de segregación, no tan dramática pero en cualquier caso suficientemente despreciable, este domingo se celebra en Madrid la carrera de la Mujer en la que se niega la participación de algunas personas únicamente por su género, es decir se practica discriminación, de forma consciente, sobre alguien por no tener determinadas características físicas. Hace 54 años a Rosa Parks la discriminaban porque el color de su piel no tenía el blanco inmaculado de los cerebros podridos de los racistas, hoy a aquellos que en nuestro DNI pone "Sexo: V-M" nos discriminan impidiéndonos participar en una fiesta en forma de carrera, junto a nuestras parejas, hijas, madres o amigas, simplemente porque quienes organizan este evento tienen el cerebro corrompido por un machismo disfrazado de feminismo.

Aún así, este domingo, y si la alergia no nos lo impide estaremos allí pues mi pareja, su hermana y mi hija tienen la ilusión de hacerla trotandando (un rato al trote y otro andando), y tanto mi hijo como yo mismo marcharemos con ellas los 6 kilómetros, no por cabezonería nuestra sino porque a ellas les apetece compartir ese momento con nosotros y lo que puedan pensar los organizadores me trae al fresco pues por mucho que le duela, los protagonistas no son ellos sino quienes van a participar en la carrera.

Si tuviera tiempo suficiente es muy posible que acabara por presentarme el domingo con dos pseudo-dorsales (uno para mi hijo y otro para mí), en el que pusiera en los dos el número 1955 y debajo o encima el nombre Rosa Parks, pues salvando las distancias este domingo muchos seremos Rosa Parks.

martes, 5 de mayo de 2009

Correr, comer


harta de lo que sudo
yo
de correr contra el viento,

¿que si soy un poco chulo?
¿yo?
¿que en qué gasto mi tiempo?

- En correr, comer, la historia de siempre
meterme mil series, picar a la gente
llegar a la casa y joder que guarrada en los pies.

Voy arrastrandome por el suelo y huyendo de las nubes,
no sé si son las gotas o el barro que me cubre.
Ya no siento na, que todo son dolores.
¿Dónde estarán mis huesos? que soy un mar de olores.

Correr, comer, la historia de siempre
meterme mil series, picar a la gente
llegar a la casa y joder que guarrada en los pies,
y al día siguiente...

Y cuando llego a casa me vacilan:
- ¡eh tú! ¿dónde vas caminando?, ¿qué has estao haciendo?
- te prometo que no he andado más, que he mejorao mi tiempo,
que lo he usado en:

Correr, comer, la historia de siempre
meterme mil series, picar a la gente
llegar a la casa y joder que guarrada en los pies,
y al día siguiente...

"Para algunos vivir es trotar
una calle asfaltada de dorsales,
zapatillas y chips.

Yo el más paquete soy
y sólo deseo que la recta que surge
del último jadeo de mis músculos,
me lleve trotando
hasta el siguiente..."

Correr, comer, la historia de siempre
meterme mil series, picar a la gente
llegar a la casa y joder que guarrada en los pies,
y al día siguiente...


Adaptación libre del tema Salir de Extremoduro


Pues sí, a la acción de correr le sigue inexorablemente la de comer y, al menos en mi caso, con gran placer.
Nunca me he caracterizado por comer demasiado, ni mucho ni poco, aunque desde hace casi un año que llevo corriendo, o haciendo algo parecido, sí he notado que le meto al cuerpo más alegrías gastronómicas que antes, y sobre todo porque si un día me paso con la comida, no me entran remordimientos de conciencia ya que en cierta forma me lo he ganado.

El viernes por la mañana salí a correr por la mañana con la idea de hacer lo que para mí sería como una tirada larga, unos 12 km, a ritmo suave, controlando que las pulsaciones no se dispararan. El caso es que la temperatura fresca, las nubes y la brisa que se levantó acabaron por animarme y aumenté al final la distancia hasta 15 kilómetros manteniendo casi todo el tiempo las pulsaciones por debajo de 160. Al terminar acabé un poco cansado pero bastante satisfecho porque tenía la sensación que a pesar del cansancio podía haber seguido algunos kilómetros más al mismo ritmo.
Para celebrarlo y aprovechando que el día anterior a mi pareja y a mi hija mayor se les antojaron unas porras para desayunar, de camino a casa me pasé por la churrería y me aprovisioné con una buena cantidad de porras y churros, y aunque a mí no me entusiasman demasiado me supieron a gloria.

El día siguiente tocaba descanso así que nos montamos toda la familia en el coche y nos marchamos a la sierra en compañía de mis cuñados y un sobrino, con la intención de caminar un poco por la zona de la Fuenfría (en Cercedilla).
Después de una rutilla por el camino Agromán, la vereda de enmedio y la carretera de la República, y tras comer unos bocadillos que también nos supieron a exquisitos manjares, escuché una frase que me hizo despertar de golpe del estado somnoliento en el que me había quedado "¿corremos el domingo que viene la carrera de la mujer?". Sacudí la cabeza, comprobé que no tenía los oídos taponados, ni que una ardilla me había golpeado la cabeza con una piña y me restregué los ojos confirmando que mi pareja acababa de hacerle esa pregunta a su hermana. Ella estaba igual de sorprendida y tal vez eso fue su perdición pues no supo negarse a tiempo y acabó cayendo en las redes que de forma sorprendente le había tendido su hermana menor.
Yo no daba crédito a mis oidos, hacía un par de meses que había intentado convencerla de que se apuntara y ella siempre acababa mandandome a Alpedrete (un lugar al que me han mandado muchas veces en el pasado, aunque sigo sin tener el placer de conocerlo), y ahora, de buenas a primeras, cuando a mí ni se me pasaba por la cabeza plantear el tema, lo saca ella y encima lía a su hermana, y por supuesto a mi hija que en cuanto se enteró dijo que ella se apuntaba también y formaba equipo con su madre. Así que el domingo que viene me tocará, junto a mi hijo pequeño, hacer de aguadores, animadores y tal vez fotógrafo.

El domingo volví a levantarme pronto aunque en esta ocasión la idea era correr unos pocos kilómetros a un ritmo cómodo, y por una vez me hice caso pues solo fueron 6 kilómetros a un ritmo de 5 y medio. A la vuelta, y aprovechando que mi madre estaba en mi casa, dejamos a los dos niños con ella y acompañé a mi pareja a que trotara un poco, más que nada para que se autoconvenciera que marchando a ratos corriendo y a ratos andando podía terminar sin problemas los 6 km de la carrera de la mujer. Al final cayeron 4 km, de los que 3 fueron corriendo e intercalados entre ellos dos medios andando para recuperarse. El último kilómetro terminó sin aliento porque yo no me dí cuenta y ella incrementó el ritmo, con respecto al primer kilómetro en casi un minuto. Si consigo que los tramos que corra lo haga a un ritmo como muy rápido, de 7'45'' a 8' podrá completar sin problemas la carrera; al fin y al cabo con lo poco que ha corrido no se puede pedir más, eso sí los estiramientos le tienen que salir perfectos, que algo debería notarse el pilatos ese ¿o era pilates?.


Estadísticas del 1 de Mayo:

  • Distancia (metros): 15100
  • Tiempo total: 1h 24' 56''
  • Ritmo (min/km): 5' 38''

Estadísticas del 3 de Mayo:

  • Distancia (metros): 6350
  • Tiempo total: 34' 41''
  • Ritmo (min/km): 5' 28''

domingo, 26 de abril de 2009

Test improvisado

Llevo un par de semanas con bastantes problemas de tiempo que me han impedido salir a correr con normalidad, o más bien tendría que decir con la anormalidad que caracteriza la poca frecuencia de mis salidas.

Desde que regresamos de Asturias me he encontrado con que entre semana, principalmente por motivos de trabajo, no he encontrado tiempo para correr algo más que del coche al trabajo y del trabajo al coche, y para colmo los fines de semana los tenía pillados por compromisos familiares que me iban a dificultar las salidas.

Al final el sábado de la semana pasada decidí salir un rato antes de la cena con tan buena suerte que nada más salir a la calle se puso a llover. Una lluvia fina pero persistente, y aunque a mí me gusta correr bajo la lluvia, debido a un par de resbalones tuve que regresar a la media hora escasa de haber empezado.

El miércoles pasado volví a aprovechar la hora de la academia de inglés de mi hija para volver a salir y entre calentamiento y estiramientos al final me quedó poco más de media hora para darle a las zapatillas. Además no se si por la hora, por correr después de trabajar o por el stress de tener que terminar a una hora determinada para recoger a la cría, el caso es que fuí todo el tiempo muy atrancado, con muy malas sensaciones, algo que ya me ha pasado otras muchas tardes similares.

Ayer era quizás el peor día para correr porque por la mañana teniamos la tercera jornada (las dos primeras fueron el fin de semana pasado y la cuarta y última se celebró este domingo) del torneo autonómico de ajedrez para niños, y para colmo se disputaba en un pueblecito cercano a Algete, es decir que nos pillaba "cerquita, al lado de Getafe"; después de terminar por allí nos teniamos que ir al centro, a Callao para más señas, para comprar unas cosas y de paso comer por allí, luego teniamos que volver rápido porque había que pasarse por un centro comercial a descambiar otras compras y después nos teniamos que ir de una de mis hermanas (por suerte también vive en Getafe) porque teniamos reunión familiar, así que en un increible alarde de sentido común, imaginé que tenía "libre" una hora entre que volvieramos del centro comercial y nos tuvieramos que ir con la familia, así que me calcé las zapatillas y me fuí hacia los caminos que hay entre el campo de futbol y el parque Andalucía con la intención de hacer unos 40 a 45 minutos a un ritmo tranquilo.
El caso es que al poco de empezar, y notar que me encontraba bastante bien, cambié rápidamente los planes y me dije que lo del ritmo tranquilo mejor para otro día y que podía ser un buen momento para hacer un test para ver que perspectivas podía tener para la carrera de dentro de un mes en Polvoranca.

Salvo los dos primeros kilómetros y los dos últimos (que se corresponden con el tramo entre el campo de futbol y el parque de Andalucía, que tiene bastantes tramos de sube y baja) que los hice a un ritmo que iba entre 5'15'' y 5'20'' el resto de kilómetros que hice por el parque, completamente llanos aunque con algún giro de prácticamente 180º, los corrí a un ritmo d 5'10'' o algo menos, incluyendo dos kilómetros seguidos que me salieron por debajo de los 5'.

El regreso fue más o menos bien, y conseguí mantener un buen ritmo, salvo esa cuesta final, que me saluda burlona cuando me ve acercarme, y que sube con una pendiente bastante pronunciada por detrás del campo de futbol.

El resultado final bastante satisfactorio, algo más de 53' para un poco más de 10 kilómetros, lo que me da 51'20'' en los 10000 metros; si en los próximos días se disputara la carrera vería con bastante optimismo la posibilidad de bajar de los 52', lo que pasa que aún queda un largo mes en el que puede pasar de todo, lo mismo puedo mejorar algo que puedo terminar por romperme. En cualquier caso el entrenamiento de ayer me ha dado un subidón de optimismo como hacía mucho tiempo que no tenía, si encima las rodillas no me dicen nada en los próximos días sería ya la guinda.




Estadísticas del 18 de Abril:

  • Distancia (metros): 5050
  • Tiempo total: 27' 21''
  • Ritmo (min/km): 5' 25''

Estadísticas del 22 de Abril:

  • Distancia (metros): 6500
  • Tiempo total: 34' 15''
  • Ritmo (min/km): 5' 17''

Estadísticas del 25 de Abril:

  • Distancia (metros): 10370
  • Tiempo total: 53' 07''
  • Ritmo (min/km): 5' 08''

lunes, 13 de abril de 2009

Al son de una gaita

Como ya había comentado en mi última entrada estos días de fiesta tocaba subir a Asturias. Hacía ya varios meses, desde diciembre, que no ibamos para allá por lo que había ya bastantes ganas de volver a llenarnos la retina con las distintas tonalidades de verde que moran por aquellos lugares.

Por si el tiempo acompañaba eché en la maleta el uniforme de correr. Además, desde julio del año pasado no corría por allí y me apetecía repetir una experiencia que en su momento fue muy gratificante.

Ni el viernes ni el sábado pude salir ya que los dos días, sobre todo el viernes, se levantaron con algo de lluvia. El sábado por la tarde y viendo que empezaba a mejorar el tiempo me acerqué a ver en qué estado estaban los caminos y aproveché para hacer unas cuantas fotos con el móvil (soy un poco desastre y teniendo varias cámaras en casa no cogí ninguna por lo que tuve que utilizar la cutre-cámara del móvil).


El domingo se levantó un día bastante despejado así que no me lo pensé dos veces y me fuí hacia el camino del área recreativa. Se trata de un recorrido de algo más de 2 kilómetros y medio (2560 metros) que comienza nada más pasar la casa roja, cogiendo el cruce a la derecha y marchando por un camino hasta el área recreativa, y tras pasar al lado del campo de fútbol se vuelve al punto de partida por una carretera que no tiene casi tráfico. La verdad es que el recorrido me gusta bastante porque a un lado puedes deleitarte con vistas sobre las últimas estribaciones de la Sierra del Cuera, mientras por detrás, a lo lejos, es fácil ver las cumbres nevadas de los Picos de Europa. Además por el otro lado además de bucólicas praderas verdes, se tiene una vista muy interesante sobre el Archivo de Indianos, que destaca con su brillante color azul. Encima siempre hay público animándote en silencio, algún perro que te saluda saltando a tu alrededor como si te conociera de siempre, y sobre todo algunos caballos y vacas que te miran intrigados desde sus prados, incluso te puedes encontrar con alguna vaquilla que de repente se anime a correr unos metros a tu lado mientras intenta cruzar la carretera por delante de tí, debe ser que tienen un espíritu muy competitivo y no se resignan a pasar por detrás.

Tras dar 3 vueltas marchando cada vez más rápido, a un ritmo de 5'35'' la primera vuelta, a 5'14'' la segunda y 5'09'' la tercera, decidí terminar con una cuarta vuelta más corta (de 1200 metros) sin llegar hasta el área recreativa, yendo en esta ocasión a un ritmo de 4'55'', y así completar algo menos de 9 kilómetros.

Yo no se si es que estaba dopado por el paisaje pero me encontré muy a gusto, a pesar de haber marchado a un ritmo medio bastante fuerte para mí. Imagino que cuando vuelva a correr por Getafe volveré a la cruda realidad pero es que el paisaje de mi ciudad me inspira más bien poco.

Estadísticas del 12 de Abril:

  • Distancia (metros): 8880
  • Tiempo total: 46' 46''
  • Ritmo (min/km): 5' 16''

miércoles, 8 de abril de 2009

Visperas de un viaje

Mañana nos vamos a pasar unos días al norte, en concreto al este de Asturias, casi en Cantabria, por lo que me espera un largo viaje de varias horas metido en el coche, algo que no es precisamente de mi agrado porque no soy de los que disfruta al volante. Al menos el destino compensa con creces la pesadez del viaje de ida y sobre todo del de vuelta. Por eso, como sabía que mañana no iba a salir a correr y ya iban a pasar muchos días hasta el viernes desde la última salida, he sacado unos minutos para hacer una tirada corta pero intensa.

Desde el primer momento he sido consciente que no iba a poder ir tan rápido como el miércoles pasado, el calor unido al cansancio acumulado del trabajo y a que hoy no estaba especialmente fino, vamos que no era mi día, han hecho que fuera incapaz de mantener un ritmo de 5' durante toda la salida. Aún así he salido bastante fuerte por si sonaba la flauta, así que el primer kilómetro si he conseguido ir a 5 minutos pero ahí se ha acabado todo, a partir de ahí, hasta el tercer kilómetro he ido marchando cada vez más lento, casi 5'10'' el segundo kilómetro y un poco más de 5'20'' el tercero, manteniendo más o menos el ritmo en el cuarto (un poco menos de 5'20'').

El quinto kilómetro he podido recuperar algo aumentando el ritmo hasta algo menos de 5'15'' y en ese momento he decidido que daría una vuelta más y daría por finalizada la jornada de hoy porque no estaba para muchos trotes. La última vuelta, como sabía que ya no habría más después y por tanto podría descansar, me he volcado más aumentando ligeramente el ritmo hasta algo menos de 5' el kilómetro pero ahí me he quedado en unos míseros 4'54'' y siendo completamente incapaz de ir más deprisa.

Parece claro que correr por la tarde después de trabajar, y con temperaturas que empiezan a superar los 20º no es lo que más me gusta, porque las peores sensaciones las he tenido en esas salidas, pero mientras siga sin ser rico me temo que tendré que aguantar con ello.

Si el tiempo acompaña, aunque las previsiones apuntan a lo contrario, la próxima salida será el viernes, ya en Colombres. Ojalá que la lluvia se tome algún descanso y me permita correr por allí, que me apetece bastante trotar otra vez junto a la Casa Roja e ir viendo el Archivo de Indianos a un lado y la Sierra del Cuera al otro.

Estadísticas del 8 de Abril:

  • Distancia (metros): 6060
  • Tiempo total: 31' 10''
  • Ritmo (min/km): 5' 09''

lunes, 6 de abril de 2009

¿Revancha? y tran-tran

Después del sabor agridulce que me dejaron los dos últimos kilómetros de la Intercampus, tenía ganas de "desquitarme" corriendo, aunque fuera una distancia corta, a un ritmo cercano a los 5 min/km, así que el miércoles pasado aprovechando que tenía muy poco tiempo, descontando calentamiento y estiramientos no me quedaba más que 25 minutos, salí con la idea de hacer entre 4 y 5 kilómetros rozando los 5 min/km, que para mí supone ir practicamente a tope.

Las tres primeras vueltas al parque (de algo más de un kilómetro cada una) fuí clavando un ritmo ligeramente superior a los 5 minutos, segundo arriba segundo abajo, sin variar practicamente entre vuelta y vuelta. Las pulsaciones iban bastante aceleradas aunque las piernas iban respondiendo bien, eso sí no hacía más que mirar el reloj porque veía que al final no me daba tiempo a llegar a buscar a mi hija a inglés.
La verdad es que tenía la cabeza más pendiente de las cuentas que de otra cosa, "si mantengo este ritmo puedo hacer otras dos vueltas más y luego me sobran 5 minutos para llegar a la academia, pero como la última vuelta me de un bajón no llego, ... bueno, si después de la cuarta me veo bien de fuerzas hago una quinta, y si me veo justo hago una corta de medio kilómetro".
Al final el cuarto kilómetro lo pasé en algo menos de 5 minutos lo que me animó a completar una última vuelta apretando más hasta unos 4'50'' aún lejos de los 4 y medio de otros momentos pero que al menos me dejaba unas sensaciones más agradables.
Evidentemente sabía que esta salida no era una revancha de la carrera del domingo, no podía serlo, no solo la distancia era la mitad sino además el recorrido del miércoles era completamente llano a diferencia de los últimos 3 kilómetros de la Intercampus que picaban constantemente hacia arriba, pero el hecho de haber corrido 5 kilómetros a una media inferior a los 5 min/km, haber llevado un ritmo constante casi todo el tiempo y haber conseguido mejorar el ritmo en el último kilómetro hacía que, a pesar del cansancio y del estrés acumulado por llegar con la hora justa a la academia de inglés, supusiera un pequeño chute de autoestima, que de vez en cuando no viene mal.

El sábado estuve con la familia en plan "dominguero" en el parque Polvoranca y aproveché mientras paseabamos para reconocer los caminos por los que pasaba la carrera del Club Amigos del próximo 24 de mayo. No se si al final participaré en la carrera pero del paseo me quedaron bastantes ganas por participar, la verdad es que la parte que bordea el estanque es bastante interesante para trotar por ahí, con la laguna y sus patos a un lado y las colinillas verdes (al menos ahora son de ese color) al otro lado, y además todo el recorrido va por caminos de tierra, que para mis rodillas van mucho mejor que el duro asfalto; así que muy probablemente, si no me surge algún compromiso me acabe apuntando y así, de paso, colabore algo con una asociación de ayuda a personas con discapacidad intelectual.

El domingo por la mañana, antes que tocaran zafarrancho, me calcé otra vez las zapatillas aunque en esta ocasión con otras pretensiones distintas a las del miércoles, la idea era trotar tranquilamente durante unos 40-45 minutos sin forzar el ritmo. Como estaba un poco cansado del parque de Castilla La Mancha, me fui calentando hacia el campo de futbol y tomé el camino que sube por detrás de la grada norte, la que da la espalda a la M-45, y lleva en algo más de 2 kilómetros al parque de Andalucía.
Comencé a un ritmo muy tranquilo, ligeramente inferior a los 5'50'' y con unas pulsaciones inusualmente bajas para mí ya que andaban por las 155, al llegar al parque de Andalucía me puse a dar varias vueltas por los caminos del interior del parque aumentando progresivamente el ritmo, y así los dos siguientes kilómetros los hice a un ritmo cercano a los 5'40'' y unas pulsaciones que seguían bastante bajas, sin llegar a superar las 160.
Los dos últimos kilómetros que hice por el parque incrementé un poco el ritmo hasta un poco más de 5'20'', aumentando las pulsaciones hasta las 165. La verdad es que iba bastante cómodo pero preferí no forzar mi oxidada maquinaria así que al finalizar el cuarto kilómetro por el parque (algo más de 6 kilómetros en total) volví a retomar el camino de vuelta hacia el aparcamiento del campo de futbol, y así completar algo más de 8 kilómetros en poco más de tres cuartos de hora a un ritmo medio inferior a los 5'35'' y con unas pulsaciones que casi siempre estuvieron por debajo de las 165, salvo en la corta pero dura subida por detrás de las gradas del campo de futbol que se dispararon por encima de las 175.

Si tengo que valorar la semana por las sensaciones que he tenido le tendría que dar una buena nota pues, aunque no he hecho muchos kilómetros esta semana, en línea con lo que vengo haciendo en los dos últimos meses, por una parte la salida del miércoles me ha persuadido que en cuanto gane un poco más de fondo podré plantearme bajar de los 52 minutos y acercarme a los 51 y por otra parte la salida del domingo, aunque no fuera larga, me ha dejado la impresión que el ritmo de 5'30'' a 5'40'' lo puedo llegar a mantener durante bastante tiempo aunque eso será otra historia, que con suerte, si las rodillas me respeten, la comience después del verano si finalmente me empiezo a plantear el preparar una media (por ejemplo la de Getafe).


Estadísticas del 1 de Abril:

  • Distancia (metros): 5050
  • Tiempo total: 25:04
  • Ritmo (min/km): 4:58

Estadísticas del 5 de Abril:

  • Distancia (metros): 8360
  • Tiempo total: 46:30
  • Ritmo (min/km): 5:34

domingo, 29 de marzo de 2009

12 dias sin correr y de postre una carrera

Entre el trabajo, compromisos familiares y un viajecito a Sevilla aprovechando el puente del 19 de marzo, he estado doce largos días sin darle a la zapatilla, desde el 15 de marzo hasta este viernes que se me ocurrió salir un rato al volver de trabajar, a eso de las 4 de la tarde, para no presentarme el domingo a la Intercampus con tan ridículo bagaje de kilómetros. La verdad es que no tenía mucho tiempo porque a las 5 y media tenía que reunirme con mi pareja, mis hijos y un montón de niños más para hacer una celebración adelantada del cumpleaños de mi hija con sus amigos. Es decir que tenía menos de hora y media para correr algo, ducharme y comer.

Para colmo la temperatura era demasiado alta para mí, yo desde luego no estoy hecho para aguantar 25º cuando aún nos encontramos en marzo, así que con todos los elementos en contra, es decir un agujero, o tal vez habría que llamarle socavón, en el estómago, el calor agobiante y la falta de tiempo que me hacía ir bastante estresado me calcé las zapatillas y me fui al parque vecino a dar unas cuantas vueltas.

Supongo que con más tiempo me hubiera planteado una salida de unos 7 u 8 kilómetros a un ritmo cómodo cercano a los 6' pero como no era el caso tuve que optar por hacer unos 5 km alternando vueltas de 1 km por el perímetro del parque a un ritmo fuerte, con vueltas de medio kilómetro a un ritmo suave para recuperar. Al final fueron 4 vueltas largas a ritmos que iban de poco más de 5 minutos a 5 y medio y tres vueltas cortas a ritmos que estuvieron entre poco más de 6 minutos hasta un poco menos de 7 minutos, en todos los casos yendo de más a menos :( para un total de 5 kilómetros y medio en 31 minutos y medio.

Con ese panorama me presenté el domingo a la Intercampus, que encima esa noche teniamos cambio de hora lo que suponía dormir una hora menos, y unido a que el sábado por la noche tuve reunión familiar hizo que me levantara tras haber dormido solo 6 horas, muy poco tiempo para mi avanzada edad.

Un poco antes de las 9 (la carrera empezaba a las 10) me fui hasta la salida para coger chip y dorsal y como me sobraba tiempo decidí emplear el calentamiento en volver corriendo otra vez a mi casa y dejarles la botella de la bebida para que me la dieran cuando pasara por allí, ya que la idea es que se acercaran al kilómetro 2, que estaba al lado de mi casa, y cuando me vieran pasar se cogieran el metro hasta Leganés para ver el final, teniendo en cuenta mi lentitud les daría tiempo de sobra a llegar antes que yo completara los restantes 8 kilómetros.

Un par de semanas antes había pensado en que podía intentar bajar el tiempo que hice en el Trofeo Edward el pasado septiembre, lo que significaba hacer una media inferior a los 5'15'' el kilómetro, pero teniendo en cuenta lo que no había corrido en esas últimas dos semanas decidí desechar esa idea y pensé que un objetivo algo más razonable podía ser buscar la barrera de los 55 minutos.

Con esa idea me planté en la zona de calentamiento y tras estirar un poco me coloqué en la última fila, bueno tal vez no se puede decir que fuera el último porque a mi izquierda y a mi derecha había algunos más que estaban en la misma línea imaginaria, pero desde luego por detrás ya no había nadie.

Sobre las 10:00 empezamos a movernos y como luego comprobé al comparar el tiempo con el del cronómetro que iba en el coche que abría la carrera debí pasar por el arco de salida con dos minutos de retraso sobre la cabeza, o dicho de otro modo, cuando yo empezaba la carrera los primeros debían haber superado ya los dos tercios del primer kilómetro.

A pesar de la gran aglomeración de corredores (había más de 2000 personas corriendo) pude empezar a correr sin que tuviera que frenar el ritmo y casi siempre se podía encontrar huecos por los que ir adelantando sin llegar a molestar.

El primer kilómetro lo pasé en 5'25'', es decir un poco más rápido del ritmo de 5 y medio que debía llevar para lograr el objetivo y como me sentía bastante ligero incrementé un poco el ritmo, espoleado también por la cercanía de mi familia. Nada más entrar en Juan de Borbón me crucé con la cabeza de carrera que subía por el otro sentido de la calle. Según bajaba, un poco antes del estadio ví a los tres que esperaban en la acera de subida y tras hacerles unos gestos con la mano para que me vieran continué bajando hasta la siguiente rotonda donde dabamos la vuelta y regresabamos por la misma calle. Un poco después pasé el kilómetro 2 en 10'45'' y unos metros más recogí el avituallamiento y me despedí de los críos y mi pareja hasta la meta.

Hasta el kilómetro 6 mantuve el mismo ritmo, segundo arriba segundo abajo, pasando en 32 minutos, un poco antes, nada más pasar el kilómetro 4 tuvimos que superar la primera cuesta seria, en cuanto a pendiente aunque no en cuanto a distancia, ya que se subía el puente que cruzaba por encima de la carretera de Toledo y que conducía hasta El Bercial.

En los dos kilómetros siguientes, hasta el 8, subí ligeramente el ritmo pasando por este último en 42 minutos y medio y empecé a pensar que la marca del Trofeo Edward podía estar a mi alcance, únicamente tenía que hacer los últimos dos mil metros en un poco menos de 10 minutos, algo que ya hice en la carrera de septiembre, pero no contaba con que la ligera pendiente hacia arriba que había comenzado más o menos en el kilómetro 7 y que no terminaría hasta el final, me iba a hacer mella.
Ese kilómetro ví que ya no marchaba nada bien y cuando momentos antes me veía con margen para aumentar el ritmo, en esos momentos me di cuenta que ni siquiera era capaz de mantenerlo, así que me olvidé de intentar bajar de 52 y medio y me agarré a la idea que salvo una desgracia el objetivo inicial de los 55 minutos estaba conseguido de sobra.
Por el kilómetro 9 pasé en 48 minutos lo que daba un último parcial de 5 minutos y medio, que era claramente el peor de toda la carrera. A mitad del último kilómetro noté que empezaba a recuperarme un poco, no mucho, pero sí lo suficiente para aumentar el ritmo y entrar en línea de meta casi esprintando, no sin antes haber "posado" para unas fotos que mi pareja me hizo a falta de 100 metros.
Al final 53 minutos y 20 segundos (55' 25'' tiempo bruto) que es mucho mejor de lo que esperaba, pero mucho peor de lo que había llegado a soñar tras el desarrollo de los 8 primeros kilómetros.

Después le tocó el turno a los niños, que aprovecharon para inscribirse allí mismo en las categorías infantiles, así que me cambié de lugar y me puse tras las barreras para verles correr a ellos.

Al final nos volvimos los 4 en el metro yo con un powerade de color rojo que no tengo muchas ganas de probar su sabor y una camiseta blanca de Diadora (otra más para la colección) y los niños con un par de polos azules con una inscripción de la carrera y en el cuello dos medallas por participar, que sin duda fue lo que más les gustó.


Estadísticas del 27 de Marzo:

  • Distancia (metros): 5555
  • Tiempo total: 31:27
  • Ritmo (min/km): 5:40

Estadísticas del 29 de Marzo (Intercampus):

  • Distancia (metros): 10000
  • Tiempo total: 53:20
  • Ritmo (min/km): 5:20

martes, 17 de marzo de 2009

Amago de cante jondo

Ultimamente tengo bastante abandonado el blog, pero es que desde que me he enterado que los días solo tienen 24 horas no me queda tiempo para nada; así que como voy con prisa voy a poner un breve, más bien fugaz, resumen de mis últimas salidas.

El día internacional de la mujer salí por la mañana a retomar mi trote cochinero, lo de cochinero nunca he llegado a saber si hacía alusión al olor que va dejando mi sudor o se refiere a otra cosa.
Al poco de empezar, y a pesar de ir corriendo por suelos blandos, camino y hierba, empecé a notar que la rodilla derecha empezaba a cantar con sus típicos acordes estridentes, yo no se cantar así que no le puedo pedir a mis rodillas que sean capaces de entonar una melodía sin desafinar, aunque ya que estaban cantarinas preferiría que en lugar de salir con coplas flamencas entonaran algún tema de Peter Gabriel, y si el inglés se les da tan mal como a mí pues me podría conformar con algún tema de Platero, Barricada o Rosendo, pero no, no estaban por la labor, así que me tocó aguantar algunos fandangos bastante desafinados, por suerte era yo el único que escuchaba semejante estropicio.
Aunque la molestia no desapareció tampoco fue a más, por lo que seguí corriendo aumentando ligeramente el ritmo hasta llegar a los últimos 1500 metros a poco más de 5 min/km; como la rodilla me tenía un poco mosqueado no quise forzar esta vez bajando otra vez de los 5 minutos. Salvo por el runrun de la rodilla la salida fue bastante positiva ya que me encontré muy cómodo durante todo el tiempo y con unas pulsaciones que estuvieron casi todo el tiempo entre las 160 y las 165, lo que para mi acelerado corazón suponía un gran triunfo.
Un rato después me reunía con el resto de la familia y nos encaminamos los cuatro al centro de Getafe para participar en una carrera (más bien marcha o sería más acertado llamarlo paseo) muy corta (de unos dos kilómetros y medio) para celebrar el día internacional de la mujer. Llegamos poco después de las 10 y media y tras recoger el dorsal (sin número porque la carrera no era competitiva) y las camisetas de algodón que acabé guardando en la mochila, nos pusimos a esperar tranquilamente a que dieran la salida, mientras el alcalde y otros políticos oportunistas se hacían la correspondiente foto.
A las 11 y pico dieron la salida y como estábamos por el final nos pusimos a caminar, sí, andar porque trotar era imposible. Al final nos fuimos metiendo por las aceras y pudimos ponernos a trotar un poco, eso sí, con varias paradas porque la cría se había hecho daño en la pierna y le dolía un poco, aunque eso no fue motivo para impedir que los últimos 500 metros los hiciera esprintando.

Durante el resto de la semana no pude salir ningún día, unas veces por cuestiones laborales y otras por compromisos familiares, así que el viernes me encontré inesperadamente con un hueco de una hora más o menos y decidí aprovecharlo por lo que me volví a calzar las zapatillas y salí a arrastrarme por los caminos. En esta ocasión la rodilla se mantuvo en silencio, tal vez ofendida por mi opinión sobre sus gustos musicales, pero el caso es que, salvo un leve ronroneo, como el de un gato, no salió nada más de ella. Ese día resultó bastante soso en cuanto a ritmos de carrera, ya que casi todo el tiempo iba marchando al mismo ritmo (cercano a los 5'40''), practicamente clavandolo en cada kilómetro, aunque eso sí, las pulsaciones iban más aceleradas que el domingo pasado, se ve que a mi corazón le gusta más correr por las mañanas. Al final los últimos mil quinientos metros aceleré un poco pero sin forzar demasiado para dejar al final una media algo superior a los cinco minutos y medio.

Habiendo salido el viernes no iba a repetir el sábado (eso de correr dos días seguidos es demasiado para mí) y además ese día teniamos la segunda y última jornada del campeonato local de ajedrez que lo estaban disputando mis niños y los dos tenían oportunidades de conseguir un trofeo en sus categorías. Al final el pequeño se quedó a las puertas de conseguir el tercer puesto entre los prebenjamines mientras que su hermana se hizo con el primer puesto en la de benjamines, lo que supone que además de tener que buscar sitio en casa para su trofeo, tengamos ya comprometidos los dos últimos fines de semana de abril porque se clasificó para el campeonato provincial de Madrid.

Después del éxito de los niños del día anterior regresé a mi triste realidad de paquete, eso sí un paquete padre de unos campeones de ajedrez, que eso no me lo quita nadie :)
El domingo volví a salir por la mañana y en esta ocasión me encaminé hacia el campo de futbol para correr por los caminos que hay entre el estadio y la M45 y cruzarla luego para irme al otro lado de la vía del tren y así cambiar un poco de aires. Entre el kilómetro 1 y el 2 tuve que modificar el recorrido porque me encontré con una valla que me bloqueaba el paso, por lo que a partir de ese momento dejaron de servirme las referencias kilométricas que tenía almacenadas en memoria. Eso hizo que al no saber la distancia que iba recorriendo me lo tomara con mucha calma, con las pulsaciones por debajo de los 160 y "disfrutando" del árido paisaje y de las colinas de residuos ¿orgánicos? que se acumulaban en algunos puntos del camino. Al final tras pasarme por el Parque de Andalucía para oxigenarme un poco y sobre todo olvidar los vertederos por los que había pasado, regresé hacia el punto inicial subiendo la cuestecilla, para mí muro vertical, que escala por detrás de las gradas del campo de futbol. En este punto las pulsaciones se dispararon por encima de las 170 pero es que parecía que había alguien detrás tirando de mí hacia abajo.

Ahora me esperan varios días de inactividad porque ni hoy ni mañana podré salir a correr y después nos vamos de viaje cuatro días así que hasta la semana que viene, si es que encuentro hueco, no podré volver a patear.


Estadísticas del 8 de Marzo:
  • Distancia (metros): 6500
  • Tiempo total: 35:12
  • Ritmo (min/km): 5:25

Estadísticas del 13 de Marzo:
  • Distancia (metros): 7500
  • Tiempo total: 41:42
  • Ritmo (min/km): 5:34

Estadísticas del 15 de Marzo:
  • Distancia (metros): 8070
  • Tiempo total: 46:52
  • Ritmo (min/km): 5:49

jueves, 5 de marzo de 2009

Cal y arena

Todo lo que sube tiene que bajar, eso es lo que se dice y suele ser verdad. Por suerte en mi caso había empezado a subir muy poco así que la bajada no podía ser muy brusca.

El caso es que este domingo movilicé a la familia y acabé convenciéndolos que ellos se cogieran las bicis y yo iba a su lado corriendo, con la excusa que el pequeño es un poco loco y aún no la maneja bien, sobre todo a la hora de parar. La verdad es que lo que más me costó fue convencer a mi pareja porque llevaba varios años sin pedalear y se le había metido en la cabeza la absurda idea que no iba a ser capaz de mantener el equilibrio, hay que ver lo cabezotas que llegamos a ser los adultos cuando hacemos nuestros algunos miedos irracionales.

Al final salimos los cuatro un poco tarde, a eso de las 11, pero es que mover a los críos nos cuesta un triunfo (normalmente siempre salimos como mínimo una hora después de lo que pensamos). Como el pequeño aún no controla demasiado bien nos fuimos al parque y estuvimos dando unas cuantas vueltas a un recorrido que no tenía curvas muy cerradas. Por supuesto hubo que parar un par de veces para que bebieran algo de líquido (lo de soltarse de una mano para beber aún no entra en sus planes) y casi era lo que peor llevaba, las breves paradas y luego volver a arrancar, porque el ritmo era lo suficientemente tranquilo como para ir bastante relajado.
En la segunda parada, hacia el kilómetro 6, Alberto decidió quedarse con su madre a esperar que Marta y yo dieramos alguna vuelta más, y yo aproveché que la niña va mucho más suelta para pedirla que apretara el ritmo, con lo que los dos últimos kilómetros los hicimos a un ritmo aproximado de unos 5 min/km con sprint incluido en los últimos 100 metros. Ese día terminé bastante bien, y la sensación era que lo mismo que había parado en los 8 kilómetros podía haber seguido varios kilómetros más.

Ayer miércoles tenía intención de salir aprovechando la clase de inglés de Marta, pero me dí cuenta que el cumpleaños de mi pareja es inminente y no había comprado ningún regalo para ella, así que decidí suspender la salida y me fuí de tiendas a hacer lo que tenía que haber hecho hace unos cuantos días, es lo que tiene ser un completo desastre en cuestiones organizativas.

Como este fin de semana no tengo muy claro que pueda salir a correr he aprovechado que hoy mi pareja no estaba con ganas de ir a gimnasia para salir a patear un poco.
Desde el principio he notado que no iba nada bien, y no se trataba de las piernas, simplemente las tripas habían decidido revolverse y me iban a dar la noche. Aunque las piernas respondían y las pulsaciones no se disparaban he estado todo el tiempo con dolores en el vientre que hacían que a cada metro deseara poner fin a la salida y volver a casa.
Por cabezonería (es otro de mis innumerables defectos) he seguido kilómetro a kilómetro pero sin disfrutar en ningún momento. En ocasiones los dolores remitían algo pero en seguida volvían otra vez haciendome la carrera muy incómoda. ¡He llegado a desear que rompiera a llover para así tener la excusa de volverme a casa antes de tiempo! pero el cielo no me ha hecho caso.
Al final 7 kilómetros y medio a un ritmo de 5'40'', más rápido que el domingo pero las sensaciones mucho más negativas.
En fin, confío en que todo se deba a los retortijones de tripas y cuando se pasen volvamos a lo de siempre, es decir a seguir arrastrándome pero con un mayor placer.


Estadísticas del 1 de Marzo:
  • Distancia (metros): 8300
  • Tiempo total: 48:29
  • Ritmo (min/km): 5:51

Estadísticas del 5 de Marzo:
  • Distancia (metros): 7530
  • Tiempo total: 42:33
  • Ritmo (min/km): 5:40